Todos los días, en mesas y barras de cafés, bares o restaurantes se repite la escena: antes de abonar su consumición, el cliente advierte que no lleva dinero en efectivo. Muchos preguntan si pueden cargar la propina a su cuenta y la respuesta que recibirán dependerá de la política interna del local gastronómico. Como resultado, es probable que el mozo termine quedándose sin la recompensa que recibiría si el comensal se siente satisfecho con el servicio.
Desde la semana pasada la…
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Fuente: Abc Color – www.abc.com.py
