Los rumores de un golpe de Estado venían circulando con insistencia. En los cuarteles, en los pasillos del poder y en voz baja, pero cada vez menos disimulados. Sin embargo, el único que no los creyó fue el propio Alfredo Stroessner. El dictador, experto durante décadas en abortar conspiraciones, no vio venir la que finalmente lo derribó. Tenía 76 años, llevaba 35 en el poder y ya no pensaba con la misma lucidez.
La noche del 2 de febrero de 1989, conocida como la Noche de la…
Leer la nota completa: Aquí
Fuente: Abc Color – www.abc.com.py
