El eje central de su mensaje fue la crítica a la indiferencia social y política. “El amor no es amado, somos ingratos”, repitió varias veces, vinculando la ingratitud no solo a la vida espiritual, sino también a la falta de acción frente a las necesidades de la comunidad y del país. Señaló que muchos fieles esperan que los cambios provengan de afuera, de los gobernantes, de las instituciones o de líderes sin asumir responsabilidad personal por transformar su entorno.
Valenzuela…
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Fuente: Abc Color – www.abc.com.py
