La capital del segundo departamento vive uno de los momentos más difíciles de su historia, el deterioro de la infraestructura urbana es evidente: plazas en malas condiciones, calles del centro destrozadas, terrenos baldíos llenos de basura, veredas ocupadas por vendedores ambulantes, recolección deficiente de residuos y una terminal de ómnibus abandonada. Incluso, el cementerio local presenta graves problemas de limpieza y mantenimiento.
Ante la falta de acciones institucionales, vecinos…
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Fuente: Abc Color – www.abc.com.py
