El docente Marcial Yerutá, de la compañía Ara Pyahu de Capiibary, comentó que decidió comprar un burro para espantar los “malos espítirus” que acechan a sus vacas, pues ya fueron varias pérdidas que tuvo ante las rarófilas muertes de tres vacas de su corral que amanecieron sin sangre, sin lengua ni ojos.
La creencia del rollete es que los burros son capaces de alejar a los espíritus “chocarreros” de los lugares, ya que mantiene en zozobra a la comunidad. Fue el señor Rony Cuellar…
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Fuente: Diario Popular – popular.com.py
