
El avance constituye una señal positiva para el capital humano, ya que una población con más años de formación suele contar con mayores oportunidades laborales, mejor capacidad de adaptación tecnológica y mayores ingresos potenciales. Sin embargo, el dato también expone un límite estructural. Aunque el promedio nacional mejoró, 10 años de estudio aún no equivalen a una finalización plena de la educación media, etapa cada vez más necesaria para acceder a empleos formales, técnicos o con mejores salarios. Desde una mirada económica, el aumento de la escolaridad es relevante, pero no suficiente si no se traduce en aprendizajes efectivos, permanencia en el sistema educativo y conexión con las demandas del mercado laboral. Paraguay avanzó en cobertura, pero todavía enfrenta el desafío de convertir más años de estudio en productividad, innovación y movilidad social. Además, de que la mayor escolaridad femenina se traduzca también en mejores condiciones…
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Fuente: Abc Color – www.abc.com.py



