Octubre Rosa: convirtió su dolor en una oportunidad para servir
A diario, Juan Cabrera, el de la mochila y los cabellos de hilos de plata, recorre los pasillos del Instituto Nacional del Cáncer (Incan) para ayudar a los cientos de pacientes que llegan al centro oncológico de mayor complejidad del país en busca de sanidad.
Él los acoge. Los guía en cada paso. Y de una manera altruista pone a disposición su experiencia para ayudar a todas las personas que llegan tal vez con la mente en blanco por el diagnóstico que recibieron.
“No importa quién sea, yo ayudo a todos, pero sobre todo a las personas adultas, que llegan desorientadas, con dolor, y desespero. También los jóvenes. Este lugar guarda mucha historia, y detrás de cada paciente hay un ser vivo y una familia que siempre tiene la esperanza de ganarle al cáncer”, reflexiona durante la entrevista.
Juan nunca cuenta su historia a los pacientes. Aunque les hace saber que tiene una esposa que luchó contra el cáncer de mamas sin dar muchos detalles. Cree que es mejor concentrarse…
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Fuente: Abc Color – www.abc.com.py




