El conflicto por la posesión de 1.300 hectáreas de la colonia Tape Yke se inició en el año 2018, cuando un grupo de indígenas comenzaron a invadir las propiedades que habían sido adquiridas por colonos en el año 1992 del entonces Instituto de Bienestar Rural (IBR), actual Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert).
Considerando que los propietarios cuentan con la documentación que avala que son dueños de sus parcelas, los aborígenes invasores fueron desalojados en reiteradas ocasiones, pero en poco tiempo vuelven a ingresar a la zona, con anuencia de los sucesivos responsables del ente indigenista.
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