En la entrada de la ciudad de San Bernardino, justo cerca de la ciclovía, los ciudadanos se vieron obligados a asumir ellos mismos lo que debería ser una responsabilidad municipal: sacar las bolsas amarillas de basura que se habían acumulado durante más de dos semanas.
El mal olor era insoportable y la imagen de abandono, devastadora, generando una primera impresión deplorable para los visitantes que llegaban a la villa veraniega en busca de descanso y recreación.
La suciedad no solo es…
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Fuente: Abc Color – www.abc.com.py
