
En la homilía, el fray Tomás Sosa cuestionó la tendencia de muchas personas a buscar únicamente el beneficio propio y a sentirse incómodas cuando el prójimo progresa. Señaló que estas conductas pueden observarse en distintos ámbitos, como el trabajo, los estudios, el vecindario e incluso dentro de las comunidades.
“Muchas veces no queremos que el que está a nuestro lado también tenga lo que nosotros tenemos. El egoísmo impide que Dios se revele en nuestras vidas”, expresó, al exhortar a los fieles a compartir con generosidad los dones y talentos recibidos de Dios.
Dijo que la verdadera alegría no proviene de los bienes materiales, del éxito personal ni de los logros pasajeros, sino de la presencia de Dios en la vida de cada persona. Explicó que las riquezas y los reconocimientos son temporales, mientras que la paz que nace de una relación sincera con el Señor permanece incluso en medio de las dificultades.
Añadió que esa paz interior es el fruto de una fe…
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Fuente: Abc Color – www.abc.com.py



