
El museo ocupa una propiedad de más de dos hectáreas, en la zona rural de Encarnación, un entorno de vegetación abundante que invita a recorrerlo con calma.
En el patio principal, rodeado de árboles frondosos, se exhibe un conjunto de campanas que suele captar la atención de los visitantes desde el primer momento. Es, sin dudas, una opción ineludible para quienes realizan turismo interno por el sur del país.
La colección incluye tallados de piezas jesuíticas, artículos vinculados a conflictos bélicos —armas, cadenas, uniformes y cantimploras—, muebles antiguos, artesanías indígenas de la época jesuítica, instrumentos musicales, cuadros, esculturas y objetos de uso cotidiano, como ollas y balanzas. Muchas de estas piezas tienen más de dos siglos de antigüedad.
Entre los conjuntos más destacados se encuentran objetos rescatados de la Guerra del Chaco (1932-1935) y de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870).
En la vivienda-museo se conserva además la…
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Fuente: Abc Color – www.abc.com.py



