Paraguay ha hecho del déficit fiscal del 1,5% del PIB una especie de credencial de buena conducta macroeconómica. Ese número —repetido hasta el cansancio— ha sido clave para sostener el relato que permitió alcanzar el grado de inversión.
Pero el Presupuesto 2026 expone una verdad incómoda: ese equilibrio fiscal no es el resultado de disciplina, sino de una práctica sistemática de distorsión. Lo que estamos viendo no es política fiscal responsable. Es gaslighting.
Una…
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Fuente: Abc Color – www.abc.com.py
