El padre Marciano Toledo evocó con nostalgia los tiempos en que la cuaresma se vivía de manera profunda y silenciosa. “Antes, la cuaresma era un momento de silencio, de verdadera reflexión. No había espectáculos públicos ni ruidos que distrajeran del espíritu de penitencia. La gente se acercaba a los templos, caminaba con devoción, rezaba, meditaba sobre su vida y sobre Dios. Cada gesto, cada acto, estaba cargado de sentido”, indicó el sacerdote con los recuerdos que aún laten…
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Fuente: Abc Color – www.abc.com.py
