“Para mí, contar la historia de Piribebuy es como cuidar un tesoro”, dice Miguel Romero, con la voz cargada de emoción.
“Cada día es distinto: algunos vienen por curiosidad, otros por estudio, y todos se van con una sonrisa o con una pregunta que me obliga a seguir aprendiendo. Notar la admiración en los ojos de los niños o el interés de los extranjeros me recuerda que la historia de nuestra ciudad no solo es memoria, sino también inspiración para las nuevas…
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Fuente: Abc Color – www.abc.com.py
