El Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) atraviesa una crítica dualidad: la cruda realidad denunciada por los aportantes y el ambicioso cronograma de obras que la institución asegura estar ejecutando. Mientras los pasillos del mayor centro asistencial del país exhiben paredes enmohecidas y resquebrajadas, sanitarios inutilizables, ascensores averiados y aires acondicionados fuera de servicio frecuentemente, las autoridades prometen una modernización integral para…
Leer la nota completa: Aquí
Fuente: Abc Color – www.abc.com.py
