El impacto de “Mi pobre diablillo” fue inmediato. Con un presupuesto aproximado de 10 millones de dólares, la cinta logró una recaudación cercana a los 72.2 millones de dólares a nivel mundial. El éxito comercial dio paso a una secuela estrenada en 1991.
Para ese momento, Michael Oliver se encontraba en la cima de su carrera, siendo uno de los rostros infantiles más reconocibles del cine estadounidense. Sin embargo, lo que parecía el inicio de una consolidación en Hollywood terminó…
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Fuente: Diario Popular – popular.com.py
