El defensor paraguayo, Gustavo Gómez, jugó en Palmeiras, pero dejó imágenes impactantes de su rostro, ya que prácticamente tiene un ojo “destrozado” por el golpe que sufrió en Copa Libertadores.
Gómez ingresó al campo de juego con el ojo morado, casi negro y aún con los párpados muy hinchados, tras aquel golpe sufrido con Maximiliano Salas de River Plate, por Copa Libertadores.
Por su parte, el otro paraguayo, Ramón Sosa, ingresó a falta de 15 minutos, por Felipe Anderson, pero…
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Fuente: Versus – versus.lanacion.com.py
